Buscarle amores a la tierra II
El campo llama
El incremento de la cifra de jóvenes holguineros que el venidero curso escolar comenzarán a formarse como técnicos de nivel medio y obreros calificados en especialidades de la rama agroindustrial, en total 2 120, no obedece simplemente al necesario redimensionamiento que asiste hoy a la enseñanza técnico-profesional del país.
Según trascendió en el pleno provincial del Partido realizado a fines de 2009, la población económicamente activa de esta provincia, con casi 1 037 000 habitantes y la tercera más poblada del país, asciende a unas 402 000 personas, de las cuales unas 104 900 están incorporadas a actividades agropecuarias, 26 por ciento del total.
Los debates sostenidos en ese mismo órgano de dirección política examinaban, además, que de los 9 614 estudiantes de los centros universitarios municipales, un 76 por ciento cursan especialidades de la rama de humanidades y solo el 34 por ciento atañe a la esfera productiva y económica.
En un escenario en el cual apremian la dignificación del trabajo como fuente principal de riquezas y una evolución de la agricultura que sea capaz de sostener las necesidades alimentarias y de reducir importaciones por ese concepto, la preparación de la fuerza de trabajo en ese ramo se corresponde con las proyecciones del sistema educacional.
De hecho, como parte de esas modificaciones para el curso escolar 2010-2011 Holguín contará con una matrícula en la ETP de 6 549 estudiantes, en alrededor de 40 especialidades de la producción y los servicios.
Con una experiencia de 35 años, en el Instituto Politécnico Manuel María Rojo, en el municipio de Rafael Freyre, se preparan hoy 872 técnicos y obreros calificados en 11 especialidades. Luego de varios años sin contemplarse en sus proyecciones, este curso el centro reinició la formación de profesionales en la rama agrícola, con 53 alumnos procedentes del mismo territorio.
Esta es una de las nueve instituciones donde se pueden estudiar especialidades agropecuarias y una de las que ha experimentado el funcionamiento de las aulas anexas a empresas y entidades del sector.
Tras firmar el pasado año convenios con la empresa agropecuaria Reinerio Almaguer, la realización práctica de los contenidos que reciben los estudiantes del Manuel María Rojo tienen como escenario las áreas productivas de un organopónico aledaño al politécnico.
Para la preparación de estos alumnos se aprovechan, además, las áreas destinadas al autoabastecimiento. En total dos caballerías de tierra con cultivos de ciclo largo y corto son atendidas aquí por 25 trabajadores, quienes cuentan a su vez con varios módulos pecuarios que las convierten en un inestimable polígono productivo para la formación de valores y habilidades.
Osmany Peña, subdirector docente del referido Instituto, precisó que en estas locaciones los estudiantes deben cumplir 16 horas de práctica durante la semana.
Acerca de la validez del empleo de las aulas anexas para elevar la calidad de la enseñanza de la agronomía, William Portelles, director del politécnico, opinó que ha sido un método aplicado con éxito durante años en la preparación de otras carreras como Construcción y Gastronomía.
Las nuevas proyecciones para el estudio de especialidades de corte agroindustrial propiciarán a cada territorio disponer de los profesionales que necesita, para lo cual se crearán facilidades de estudio en 30 instituciones educacionales de la provincia, más un total de 60 aulas anexas, emplazadas en entidades y empresas del ramo.
Portelles no excluyó tampoco algunas de las limitaciones objetivas que han debido sortear en este reencuentro del centro con las carreras agropecuarias. Una es la escasez de medios para el laboreo a disposición de los estudiantes, como son azadas, machetes, limas u otros medios y utensilios empleados en la parte pecuaria.
La necesidad de favorecer un acceso óptimo a la bibliografía necesaria, tanto en soporte digital como impreso, fue otro aspecto referido por los profesores.
Pero la eventualidad más compleja afrontada por los estudiantes de agronomía del Manuel Rojo durante el presente curso, y que afectó durante más de un mes el empleo óptimo del aula anexa, así como la producción local, fue la rotura de la turbina destinada al suministro de agua del referido organopónico.
Aunque es esta una realidad que no puede descartarse en ningún sitio, ni siquiera en condiciones más favorables para la economía, suscita al menos la interrogante de si con esta doble función que asume una entidad agrícola, al emplearse como aula anexa, demandaría a su vez un sistema de atención local diferenciado, que evite la más mínima afectación a la calidad del proceso docente-educativo.