Justo Luis Álvarez Ávila, fundador de la Televisión Educativa II

Publicado en por la mulatisima

Vocación por el magisterio

Ese fue el momento cuando le propuso el sindicalista que atendía el sector educacional en la Central de Trabajadores de Cuba impartir clases en centros de trabajo a obreros que necesitaban obtener el certificado de sexto grado. Así fue como comenzó como profesor en el Programa de Educación Obrero Campesino y posteriormente lo contrataron como profesor de matemáticas en una Secundaria Obrero Campesina (SOC) en la que se desarrolló con más fuerza como docente.

"Con esta posibilidad me di cuenta de mi facilidad para explicar los detalles de las asignaturas y hacerme entender con claridad, así fue creciendo en mi espíritu la vocación por el magisterio. Nunca más me desligué de él ni de la formación técnica".

A partir de estas palabras dio detalles de la convocatoria hecha a maestros primarios para un curso de formación de profesores de secundarias básicas por el déficit que existía en la enseñanza en la que fue aceptado sin ser maestro profesional gracias a la CTC. De esta manera se formó como profesor de Educación Laboral para poner en práctica la preparación técnica con la pedagógica.
El plan era emergente, lo habilitó pero no le alcanzó para obtener un título, por lo que trabajando en la Secundaria Básica Fulgencio Oroz de Luyanó continuó estudios en el Instituto de Superación Educacional en Ciudad Libertad, durante tres años, y alcanzó el título de Profesor de Secundaria Básica en la Especialidad de Educación Laboral.

Más adelante, el asesor de Educación Laboral regional 10 de Octubre, Luis Francisco, solicitó sus servicios para trabajar en la Televisión Educativa y así se convirtió, en el año 1969, en tele-profesor fundador de la Televisión Educativa en Cuba con programas en vivo. Primero se impartían las clases para estudiantes incorporados a la escuela al campo en el horario de almuerzo con el objetivo de reafirmar y repasar los contenidos anteriormente recibidos por ellos. En el siguiente año se oficializó el proyecto con programas que se transmitían nacionalmente durante todo el curso escolar.
Pasados dos años matriculó en el Tecnológico Osvaldo Herrera para concluir la carrera de electricidad que había comenzado años anteriores pero terminó obteniendo el título de técnico medio en electrónica por ser la especialidad que se estudiaba en ese momento.

Durante esta época trabajaba en el Instituto Pre-universitario Especial Raúl Cepero Bonilla como profesor de electricidad y electrónica.

Un tiempo después, con mucho sacrificio, logró graduarse como Profesor de Nivel Superior en la Especialidad de Electroenergética en el Instituto Pedagógico Superior para la Enseñanza Técnico y Profesional.

Con esta preparación como universitario comenzó a trabajar, entonces, en el Instituto Politécnico Energético Hermanos Gómez, lugar donde alcanzó sus más notables reconocimientos y premios por su labor como educador.

Un hombre de modestia

Con modestia y con un quehacer curricular sorprendente el profesor Álvarez Ávila enumera los momentos que más le han impactado en este período de su vida profesional.

En el ámbito docente trabajó para el Ministerio de Educación en la Comisión de Planes y Programas para el desarrollo de trabajos investigativos sobre perfiles, objetivos y contenidos de los programas de electricidad, hizo rediseños de la forma de impartir los contenidos de la asignatura Circuitos Eléctricos así como de prácticas de laboratorios asociadas para una mejor comprensión de los estudiantes, atendió en la Cátedra de Proyectos todos los trabajos finales de curso con la orientación, tutoreo y organización de los tribunales y fue presidente del grupo de desarrollo que tuvo a su cargo la valoración de las actividades emanadas de los organismos que requerían una respuesta técnica.
Además, en el ámbito técnico, rediseñó y montó los laboratorios de la especialidad eléctrica para posibilitar una cobertura mayor para la realización de las prácticas con los propios estudiantes como práctica pre-profesional, fue presidente del Consejo Científico de la Escuela y de la Asociación Nacional de Innovadores y Racionalizadores (ANIR), alcanzó premios en la ANIR por presentar trabajos o por participar como jurado en estos eventos, además fue condecorado con la medalla Rafael María de Mendive por los 25 años de labor destacada en el sector.
El profesor, con un profundo análisis de la significación de la pedagogía en él, revela el profundo amor que siente por la profesión a los 44 años de trabajo en el sector.

"El trabajo del educador es de mucho sacrificio, pero también lo es el del artesano o el del escultor que con un pedazo de madera bruta, o un pedazo de piedra dura, con paciencia y con arte es capaz de obtener una obra que puede ser la admiración de todas las personas. Desde que el niño se inicia en la escuela no sabemos lo que podrá ser en un futuro, sin embargo, el trabajo paciente y dedicado de los maestros a través de una gran parte de su vida pueden llegar a hacer de él una persona útil para la sociedad. Cuando un maestro se da cuenta de ésto es que comienza a amar su profesión".

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