El idioma español ¿Es o no algo serio?
Por supuesto que la educación es algo serio eso todos lo sabemos lo que quiero es que conozcan el criterio de la compañera Celima Bernal, profesora de Literatura y Español en una entrevista que le realizaron.
En tanto, acerco a ustedes a una reciente entrevista a Celima Bernal, una de esas honorables personas que defienden el buen uso del idioma español, nacida en la provincia cubana de Pinar del Río. Graduada de la Escuela Normal de esa bella región y del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona. Trabajó 36 años en todos los niveles de la educación. Ha sido profesora de Literatura y Español. Fue Premio Nacional José Martí en 1953, por el mejor trabajo escrito sobre la vida y obra del Maestro, convocado para alumnos de nivel medio. Aprobó tres cursos de verano en la Universidad de Alabama, USA, y numerosos cursos de especialización, entre otros estudios. Durante la etapa insurreccional luchó como miembro del Directorio Revolucionario “13 de Marzo”, y escribió en periódicos clandestinos.
-Le propongo un acercamiento a un tema que tiene aristas difíciles de sortear: libro digitalizado o ese libro de carne y hueso que tocan con pasión las manos de los lectores...¿de quién será el futuro?
-La técnica, el desarrollo, se imponen sin dudas; pero para mí, nada pudiera jamás sustituir al libro que llevamos de aquí para allá, a ese que se gastó entre nuestras manos, que envejeció a la par de nosotros, que incluso olvidado por años, lo encontramos un día, empolvado, con varias hojas de menos, quizás, y sentimos la misma emoción de hallarnos, cara a cara, con alguien a quien quisimos mucho una vez, y a quien creíamos olvidado.
Se trata, amiga, de lo que usted aprecia en el orden del buen uso y el mal uso del idioma español. En todo caso ¿cómo eliminar el dinamitado idioma en estos medios tan asequibles al cubano? Si se atreve se lo agradezco y claro, los incontables ciberlectores que usted tendrá.
-Lo más preocupante no es que el idioma se maltrate en la calle; lo inconcebible es que algunos de los encargados de dirigirse al público, de servir como ejemplo, no se esfuercen por eliminar las muletillas, por dominar el uso del gerundio, por aprender cuándo utilizar una forma especial de pronombre personal, y no otra. Ignoran en muchas ocasiones lo más elemental, pongamos por caso, el empleo del verbo haber como impersonal. Una piensa que no les preocupa su prestigio, y peor aún, que poco les importa el daño que esa desidia suya pueda causar en tantas personas. Molesta su negligencia. Alguien debiera censurar esos errores. Se repiten incesantemente, y no parecen importar a nadie.
-Se oyen tantas barbaridades y se cae en una pobreza preocupante en cuanto al uso del lenguaje que en verdad asusta...Como profesora de tanta experiencia ¿cómo lograr que desde la Primaria hasta la Universidad se hable correctamente y se aumente el número de nuevas palabras que desarrollen mejor el pensamiento lógico de nuestros alumnos?
Los padres tienen que entender cuánto bien harían a sus hijos, si cuidaran el modo de expresarse. El hogar es fundamental en todo proceso educacional. Sabemos que el niño imita lo que ve, lo que oye. Resulta muy difícil pretender eliminar errores adquiridos y fijados como con goma loca. Los empleados de círculos infantiles, los maestros, sobre todo los de la enseñanza primaria, han de interiorizar que las frases vulgares, que las expresiones chabacanas, no los hacen parecer más simpáticos, sino menos responsables. Es sagrada la misión que se deja en sus manos, y juraría que una mayoría no lo recuerda.
Debieran ofrecérseles cursos de gestualidad, de buenas maneras, de discreción, de ética.
No es cuestión de dominar una lengua. Creo que nadie puede preciarse de ello; pero en la medida en que conozcamos mejor la nuestra, desde temprano, tendremos un arma poderosa para sortear más tarde, con menos dificultad, los escollos de la vida. El lenguaje es importante para comunicarse con más facilidad, para pensar con más profundidad, para organizar mejor las tareas, y para algo que muchos olvidan: para callarse cuando no hay nada interesante que decir.
-¿Cree que en Cuba se lee lo suficiente y con calidad de lectura o vivimos en una pompa de jabón que enmascara el tema?
-Al menos se compran libros: es evidente. Y pensamos que se lee, sólo que leer no es pasar la vista sobre lo escrito; es entender, interpretar el pensamiento del autor; analizar, sacar conclusiones. Una vez dije que había quienes andaban eternamente con un ejemplar bajo el brazo, como si la cultura pudiera penetrar por ósmosis.
Celima Bernal es una persona jovial y muy inteligente en sus razonamientos prácticos y a veces lapidarios. Uno tiene la sensación al escucharle de que estamos ante una persona alejada de ese polvillo vicioso que empaña a tanta gente interesante en este mundo. Se aprende al escucharle porque ella tiene bien aprendida su parte que es bien difícil y en ocasiones poco potable de enseñar.