La nobleza de enseñar

Publicado en por la mulatisima

A Yunaiky Pelegrín Gaínza la vida la llevó a muchos kilómetros de distancia de su casa y de su gente. Hoy suman cuatro años desde que llegó a Pinar de Ceiba, en el Consejo Popular de La Caridad de Los Indios de Manuel Tames.

“Vine de Guantánamo como quien dice de visita y bueno el amor hizo de las suyas y me quedé”, cuenta esta joven de 25 años que hoy ejerce el magisterio en la escuela multigrado René Fraga Moreno.

A más de 46 kilómetros de la capital municipal está La Caridad de los Indios y un poco más intrincado, Pinar de Ceiba, una zona muy alta donde las temperaturas son frescas y algo bajas durante el invierno.

“Este es un lugar muy frío, hay neblina y llueve bastante. Al principio fue muy difícil, andaba todo el día con pantalones, medias y abrigo, pero eso lo compensó el calor humano que sobra en la comunidad, todos me apoyan en el trabajo con los niños, son muy carismáticos, esta es gente sencilla”, asegura.

Actualmente cursa el tercer año de la licenciatura en pedagogía en enseñanza primaria y cada 15 días se traslada hasta la cabecera municipal para los encuentros.

“Primero tomé un curso de la especialidad y me incorporé a la escuela para dar clases con otra maestra y compartir también actividades con la instructora de arte”, comenta.

Ahora alterna las tareas como profesora y estudiante: “Demanda muchas horas de estudios, pues son las materias de la carrera y además la planificación de las clases para los diversos grados que atiendo. En la escuela hay ocho niños de primero a cuarto grado”, explica.

El magisterio llegó a su vida casi por azar, sin embargo la atrapó la magia de enseñar. “Esta profesión requiere de mucho sacrificio y entrega, pero no hay nada más noble e importante que ayudar a labrar el camino de los pequeños hacia el conocimiento”, asevera.

Entre las lomas resaltan los paneles solares de la escuelita que cuenta con los recursos para impartir las clases y atender los programas de ortografía, Lengua Materna e Historia de Cuba, priorizados dentro de la Educación.

“Se han retomado los medio que anteriormente su usaban para el estudio de la ortografía. Están a la disposición de los alumnos nuevos diccionarios de sinónimos y antónimos y otros libros muy útiles para sistematizar los dictados. También contamos con televisores para visualizar las teleclases”, argumenta.

Ahora está sola frente al aula porque la otra maestra se encuentra de licencia de maternidad: “Se trabaja bastante pero me gusta lo que hago. También preparamos actividades en la comunidad en las que los niños cantan, bailan hacen teatro y la gente de por aquí lo disfruta mucho”.

Piensa quedarse luego de que culmine la licenciatura y dice que hará el servicio social también en esta zona. “Tengo un deber que cumplir y sólo estaré tranquila cuando mis alumnos hayan alcanzado los conocimientos generales para continuar sus estudios en el concentrado de La Caridad de los Indios, donde culminan la enseñanza primaria.

“El mayor regocijo se siente cuando los ves avanzar y más si ellos quieren ser como tú. Sí porque muchos aseguran que serán maestros igual que yo”.



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